Narcisismo en clave dantesca: un análisis de MONTERO (Call Me By Your Name)

Imagen del single de MONTERO (Call Me By Your Name) del año 2020, inspirada en La creación de Adán de Miguel Ángel

El viernes salió a la luz el nuevo videoclip de Lil Nas X, y en tan solo cinco días ha recolectado más de 50 millones de visitas en YouTube. El cantante de hip hop estadounidense saltó a la fama en 2019 con “Old Town Road”, que rápidamente alcanzó el primer puesto de la Billboard Hot 100 y se mantuvo así durante un total de 17 semanas. Este éxito no estuvo exento de polémicas, puesto que un challenge de TikTok en el que la gente bailaba la canción vestida de cowboy hizo saltar las alarmas sobre la verdadera naturaleza country de la canción. ¿Acaso era raro ver a un chaval negro cantando country? Numerosas personalidades de la canción norteamericana salieron en su defensa cuando la misma Billboard que le había posicionado el primero en su lista de éxitos decidió sacarle de la Hot Country Songs, argumentando que el tema no contenía suficientes elementos de este género. Entre sus defensores estaba Billy Ray Cyrus, quien hizo junto a él un remix de la canción, que es el que terminó siendo más escuchado internacionalmente.

Pero esta no fue la única polémica que rodeó al artista por aquel entonces. El mundo del hip hop, tradicionalmente sustentado por la heteronorma, vio con ojos extraños el hecho de que Lil se declarara abiertamente homosexual. No obstante, su nueva canción, “MONTERO (Call me by your name)”, ha demostrado que el hip hop hoy en día está abierto a la diversidad. Otras raperas estadounidenses, como Nicki Minaj, Iggy Azalea o Megan Thee Stallion, abrieron el camino a nuevas interpretaciones en este género, y que hoy podamos disfrutar de un videoclip como este es una evidencia más de que el hip hop ya no es tan solo cosa de machirulos que le cantan a los problemas que les acarreó haberse criado en un barrio marginal.

En rasgos generales, lo que el videoclip cuenta es cómo el protagonista, habitante del Jardín del Edén, cae en la tentación del demonio, se enrolla con él, pasa a ser juzgado por sus pecados y termina descendiendo a los infiernos. En su encuentro con Satán, vuelve a seducirle y logra asesinarle para arrebatarle el trono del Inframundo. Podemos decir que es la historia de un ángel caído contada desde una perspectiva completamente contemporánea y en la que la sexualización está perfectamente presente. Algunos titulares que han aparecido estos días, como “Lil Nas X se lo monta con el demonio en su último videoclip” o “Lil Nas X en su versión más queer y creativa”, ponen de manifiesto que el propósito del videoclip no es tan solo contar una versión actualizada del tradicional relato bíblico.

Numerosas referencias culturales en un único personaje

Quizás lo más interesante del videoclip de MONTERO es el hecho de que Lil Nas X aparece representando a todos los personajes de la historia que cuenta. Yo he logrado verle en un total de 17 caras (que seguramente serán más), entre las cuales se pueden distinguir un sinfín de referencias al pasado, al presente y al futuro.

El joven y primitivo Adán, bastante similar en su aspecto a un cantante de country moderno, recibe la visita de la serpiente con cabeza de humano, de la que ya hablé en una de mis últimas entradas, quien le intenta tentar en un primer momento. Escapando de la bestia por el Edén, el primer Lil se encuentra también con una especie de ninfa y con un nubarrón rosa que podrían estar representando la importancia de los fenómenos naturales en este preludio.

Tras esto, el escenario pasa a ser un coliseo en el que ahora el personaje principal se ha convertido en una especie de recluso queer. Aunque este espacio está lleno de referencias al arte clásico (por las esculturas) y al barroco (por las pelucas), lo cierto es que los personajes que escoltan y juzgan al protagonista parecen policías de corte futurista y con aspecto de drag queen. El intenso colorido azul cielo y rosa chicle de estos personajes contrasta con un escenario de tonos grises y, sobre todo, con los espectadores tan deshumanizados cercanos a ogros que se encuentran presenciando este juicio final.

El acto final empieza con un ascenso a los cielos de un joven efebo que, a su encuentro con un ángel, acaba descendiendo a través de una barra de pol-dance por los diferentes círculos del infierno de Dante hasta las puertas del Inframundo. Allí se encuentran con un demonio que viste arneses de cuero y que permanece impasible ante la seducción del protagonista. No obstante, el desenlace de la historia resulta del asesinato de este demonio a manos del propio Lil Nas X, con lo que se convierte en el nuevo Lucifer, arquetipo del ángel caído en la iconografía judeocristiana.

Me atrevo a afirmar que este bailarín, que finalmente acaba haciéndose con la corona de Satán, podría estar inspirado en ÉL, uno de los principales antagonistas de las Supernenas. Y, si no, fijaos en las botas con tacón de punta que aparecen sobre todo en el momento en el que Nil se abre de piernas encima del demonio. Por eso, ¡no puedo dejar de decir que este videoclip está llenísimo de referencias!

Los escenarios del videoclip: del Génesis a los videojuegos de rol

Al igual que ocurría con los diferentes personajes a los que interpreta el propio cantante, los escenarios que aparecen en este videoclip son sumamente diversos y contienen influencias procedentes de mundos alejados en el tiempo y en el espacio. Aunque el hilo conductor está basado en los temas bíblicos del génesis, el juicio final y el ángel caído, lo cierto es que los elementos clásicos están igualmente presentes, así como un sutil recuerdo a la estética de videojuegos. Desglosemos los escenarios uno por uno.

El Edén aparece tras una primera imagen de la entrada al cielo que recuerda a los mundos de dibujos animados. El espectador entra de lleno en un jardín de tonos rosados en el que aparecen diseminadas algunas ruinas de edificios clásicos como un templo griego, un coloso, una torre de planta redonda o diversas columnas de orden jónico. Al encuentro con la serpiente en el árbol del conocimiento del bien y del mal le sigue un recorrido por este paraíso que bien podría ser parte de videojuegos como Ori and the Blind Forest o Spyro.

El coliseo en el que tiene lugar el juicio final es el escenario más puramente clásico de toda la obra. Lo es no solo por el propio edificio, sino también por la temática que siguen todos los elementos que allí podemos ver: desde el aspecto de gladiador queer del protagonista hasta las esculturas prácticamente idénticas al Moisés de Miguel Ángel, pasando por los propios espectadores, a los que se puede identificar con ciudadanos del antiguo Egipto, por el shenti (atuendo tradicional usado por los varones que consistía en una especie de faldilla atada a la cintura) y los collares dorados.

Por último, tiene lugar el descenso a los infiernos. La escena de la barra de pol-dance es seguramente la más lograda de todo el videoclip, no solo por la complicación que supone grabarla, sino porque nos muestra una de las alusiones más importantes a nuestra cultura. La estructura circular por la que se desliza podría representar los círculos del infierno de los que Dante habló en su Divina Comedia. Si nos fijamos en los dibujos que históricamente se han hecho para ilustrar el mundo del poeta italiano, reconocemos en esa estructura de torre invertida los fondos que aparecen mientras el cantante baila a lo largo de toda la barra.

Las puertas del Inframundo son igualmente dantescas, pero en este caso ocurre lo mismo que en el Edén. La estética de este escenario parece más sacada de World of Warcraft que de la concepción clásica del Tártaro griego o del Purgatorio cristiano. Algunos ornamentos del interior del castillo, como las calaveras que custodian el trono o las cariátides satánicas del pasillo central, refuerzan esa idea de sala de jefe de cualquier RPG al uso.

Este popurrí de referencias es el principal eje de análisis que se puede extraer del videoclip de MONTERO, y por sí solo nos habla de un amplio abanico de posibilidades que seguramente se les presentaría a los directores del videoclip, Tanu Muino y el propio Lil Nas X. El resultado es exquisito y no deja indiferente a nadie.

Una concepción del amor basada en los mitos de Andrógino y Narciso

MONTERO es una canción de amor por encima de todo. Por eso, es lógico que esta pieza audiovisual dé tanta importancia al relato amoroso que cuenta. Lo que de buenas a primeras podemos ver es un escarceo con el demonio en el que está muy presente el tono sexual. No obstante, debajo de lo puramente superficial se encuentra tallada una descripción del amor que tiene mucho que ver con la cultura clásica. Y eso es algo de lo que uno se empieza a percatar cuando ya ha transcurrido casi un minuto de canción. Justo antes de que se produzca la transición al acto del coliseo, aparece tallada una inscripción en el árbol del Edén que dice lo siguiente (en griego antiguo):

Ἐπειδὴ οὖν ἡ φύσις δίχα ἐτμήθη, ποθοῦν ἕκαστον τὸ ἥμισυ

(Epeidí oún i fýsis dícha etmíthi, pothoún ékaston tó ímisy)

Tras un arduo trabajo de investigación, he llegado a la conclusión de que es una cita de El Banquete, diálogo en el que Platón reflexiona sobre las características y el origen del amor. En él expone el mito de andrógino, según el cual los seres humanos en un principio estaban formados por dos cabezas, cuatro brazos y cuatro piernas. En un arrebato de ira, Zeus decidiría castigar a estos seres partiéndolos en dos con su rayo, razón por la que las mitades restantes (los enamorados) se buscarían incesantemente durante toda su vida. Concretamente, este es el pasaje en el que se encuentra la inscripción del videoclip:

Así, pues, una vez que fue seccionada en dos la forma original, añorando cada uno su propia mitad se juntaba con ella y rodeándose con las manos y entrelazándose unos con otros, deseosos de unirse en una sola naturaleza, morían de hambre y de absoluta inacción, por no querer hacer nada separados unos de otros.

El Banquete, Platón (traducción de Gredos)

Con esto, tenemos la primera explicación del amor que el vídeo nos muestra de forma clara. La otra podría resultar igual de evidente, si tomamos como punto de partida la escena que tiene lugar exactamente en el minuto 0:45. Lo que ocurre en este caso es que el protagonista se encuentra de frente con la serpiente y queda embelesado por un hechizo al mirarle directamente a los ojos. Si a este detalle le añadimos el hecho de que todos los personajes que aparecen son el propio Lil Nas X, no es tan loco suponer que existe una fuerte presencia del mito de Narciso en toda la historia.

Prácticamente todo el mundo sabe lo que es ser un narcisista, pero es verdad que el mito que dio nombre a esta excesiva y exagerada admiración que algunas personas tienen de sí mismas no es algo tan conocido. Como casi todos estos mitos, las versiones pueden variar dependiendo del autor, de la creencia en la que se enmarcan (si es griega o romana), y, por supuesto, de la forma en la que hayan llegado hasta nuestros días. Respecto a Narciso, todas las versiones coinciden en un dato fundamental: que era un joven que rechazaba el amor. Por eso, era conocido por no corresponder a ninguno de los pretendientes que caían rendidos ante su belleza.

El relato más conocido sobre esta leyenda es el de Ovidio en sus Metamorfosis, en el cual se cuenta cómo Eco se enamoró de él y no consiguió un amor de vuelta, al igual que le ocurrió a las otras ninfas. Quizá por ser más débil que las demás o por ser la que más se encaprichó por él, acabó destrozada y decidió retirarse a un lugar solitario, donde su ser se consumió hasta que solo quedó una voz lastimera. Las compañeras de Eco, consternadas, clamaron venganza ante la diosa Némesis, que les prometió castigar a Narciso. Así fue como un día de extremo calor el joven fue a beber de una charca y, al verse reflejado en el agua, se enamoró de sí mismo. Al ir a besar su reflejo, se sumergió en las profundidades y murió ahogado.

Eco y Narciso, John William Waterhouse (1903)

El narcisismo comparte con la androginia la tragedia a la que se ve condenado el amor por parte de los dioses. Si lo trasladamos a un lenguaje más actual, puede ser que Lil Nas X en este caso esté mostrando lo tremendamente dependientes que somos en nuestras relaciones y la necesidad tan acuciante que tenemos de reafirmarnos en nuestra pareja hasta tal punto que no se sabe si estamos enamorados del otro o de nosotros mismos. La elección de estos dos mitos nos habla de una transición que podríamos estar experimentando perfectamente todos a la hora de enamoramos. Por eso, yo me he llegado a preguntar… ¿será el propósito de esta obra de arte anunciar la muerte del amor romántico?

Publicado por soyunzorrococlo

Soy graduado en Periodismo y Humanidades y actualmente me encuentro opositando para profesor de Historia y Geografía. He creado Babyloniak como un punto de encuentro entre una de mis grandes aficiones (los videojuegos y el anime) y mi futura profesión. Espero poder crear un lugar en el que nos deshagamos de los prejuicios sobre lo friki y lo otaku para conocer hasta qué punto las Humanidades están más presentes en nuestras vidas de lo que creemos.

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