Los personajes más freudianos de American Horror Story (de la temporada I a la IV)

El concepto que el ser humano ha tenido de sí mismo ha sufrido diversas embestidas a lo largo de su historia. Cambios tan sumamente trascendentales como la invención de la escritura, la revolución copernicana o la consolidación del antropocentrismo hicieron tambalear los cimientos de la metafísica tradicional y del lugar que ocupábamos en el mundo. En el plano filosófico, muchos expertos coinciden en que entre finales del siglo XIX y principios del XX la humanidad presenció tres transgresiones sucesivas que terminaron por reajustar el paradigma en su totalidad. La primera de ellas fue la teoría sobre la evolución de las especies de Darwin. La segunda, la muerte de Dios proclamada por Friedrich Nietzsche en obras como La gaya ciencia (1882) o Así habló Zarathustra (1885). La última llegó con el psicoanálisis de Freud. Además, estos dos últimos forman, junto con Karl Marx, la llamada Trinidad de la Sospecha, concepto establecido por el filósofo contemporáneo, Paul Ricoeur, para denominar el objetivo de estos tres autores: poner en duda todo lo que se conoce para conseguir un cambio real en el mundo.

En sus ensayos clínicos con pacientes a los que se les suponían enfermedades mentales, Sigmund Freud optó por innovar la forma en la que acercarse al origen de esos problemas. Desde principios de los años 80 del siglo XIX, comenzó a trabajar como médico neurólogo, experimentando con tratamientos poco convencionales como el uso terapéutico de la cocaína, la hipnosis o el método catártico. Los resultados pocas veces fueron positivos, pero le valieron para adentrarse en un campo de la psicología totalmente desconocido hasta el momento: el inconsciente.

Con el tiempo, se empezó a conocer a sus prácticas psicoterapéuticas como psicoanálisis. Algunas de sus obras fundamentales, como La interpretación de los sueños (1900), Tres ensayos de la teoría sexual (1905) o Introducción al psicoanálisis (1917) otorgaban los principios necesarios para sentar las bases de la psicología moderna. Pero, ¿qué es el psicoanálisis realmente?

Sigmund Freud, padre del psicoanálisis

A grandes rasgos, es un procedimiento para analizar los casos de enfermedades mentales desde el inconsciente, una parte de nuestra personalidad que se encuentra escondida y que nos motiva a llevar a cabo ciertas acciones sin que nos demos cuenta. El psicoanálisis nació con el fin de tratar a personas con patologías y no para resolver problemas cotidianos como por qué nos gustan más los hombres con barba o afeitados. Pero, de alguna manera, también se introdujo en la conciencia colectiva precisamente por hacernos ver que hay una parte considerable de nuestra mente que no podemos controlar.

El cine, la literatura y las artes en general vivieron una explosión de obras dedicadas a la locura desde que la teoría de Freud se asentara en la cultura de masas décadas después a su muerte. American Horror Story es un claro ejemplo de ello, aunque, sorprendentemente, no se ha hablado mucho de la relación que la serie antológica de Ryan Murphy tiene con el psicoanálisis. Por eso, vamos a estudiar a los personajes más freudianos de cada una de sus temporadas, tomando como ejemplo este análisis de la familia Harmon que se hizo hace ya unos años.

Tate Langdon (Murder House)

Tate se reencuentra con Violet después de haber violado a su madre

La primera temporada de AHS cuenta la historia de una familia que se traslada a un chalet en Los Angeles. Desde muy pronto sabemos que es una casa encantada en la que permanecen para la eternidad los espíritus de las personas que mueren allí. Puerta con puerta, se encuentra el domicilio de los Langdon, una familia formada por la madre, Constance (Jessica Lange), y tres hijos: Adelaide (Jamie Brewer), Beauregard (Sam Kinsey) y Tate (Evan Peters).

Conocemos a Tate porque asiste a la consulta psiquiátrica que Ben Harmon (Dylan McDermott) realiza en su propia casa. Allí desvela su naturaleza más oscura de una forma sorprendentemente original, ya que le cuenta cómo le ha quitado la vida a un grupo de jóvenes de su instituto para liberarles de la crueldad que les suponía tener que vivir y estudiar en un sitio como ese. La naturaleza psicópata de Tate y su particular forma de concebir el asesinato le convierten en un personaje enigmático e interesante, pero, ¿qué es lo que realmente le hizo ser así? Más adelante conocemos que la madre asesinó años atrás al padre para vengarse de las continuadas infidelidades que había tenido que soportar. Este es un hecho que maquilló al hijo por miedo a que le delatara a la policía, y es también el punto de partida para entender el desarrollo emocional de un joven loco con el que, por otro lado, la serie nos hace empatizar de alguna manera.

Un huérfano que pasa su adolescencia preguntándose por qué su padre le abandonó y que, al conocer a una chica como Violet (Taissa Farmiga), siente una necesidad irrefrenable de poseer a su madre (Connie Britton) en vez de mancillar la virginidad de una joven como ella. Sin duda, el complejo de Edipo está fuertemente presente en la construcción del personaje, además de que la falta de efectividad de las sesiones con Ben denota una notable desconfianza en los métodos tradicionales de psicoterapia. Estos son los dos pilares que hacen de Tate el primer personaje freudiano de la serie antológica de Murphy.

Hermana Jude

La hermana Jude espera en las puertas del Biarcliff la llegada de una de las pacientes que cambiarán el curso de los hechos en el sanatorio.

En el desierto de discordia que es Biarcliff, la hermana Jude (Jessica Lange) es un oasis de orden y raciocinio. Aunque en un principio solo podamos ver crueldad y autoritarismo en sus prácticas, a medida que la trama avanza nos vamos creando una idea sobre ella que roza el heroísmo. Curiosamente, esa evolución positiva se encuentra asociada al distanciamiento de la fe y de lo convencional, pero este es, de nuevo, un claro ejemplo de la filosofía de Murphy, que mucha gente ha resumido con la frase “Normal people scare me” (“La gente normal me asusta”).

Los motivos secretos que llevaron a la hermana Jude a vestir el hábito se van desvelando poco a poco, pero el más importante de todos es el trágico episodio de su pasado en el que atropelló a una chica joven al ir conduciendo bebida. El alcoholismo será el principal enemigo de la protagonista, que también rivaliza con el doctor Arden (James Cromwell) por desconfiar tanto de sus intenciones como de sus métodos de investigación satánicos.

En su historia podemos ver claros rasgos de cómo una experiencia traumática puede dar un giro de 180º a la vida de alguien. En los libros de Freud leemos que el impacto del trauma es mayor cuanto más joven es la persona que lo sufre, pero eso no quita que alguien de avanzada edad pueda vivir un antes y un después en su vida y arrastrar a esos monstruos hasta la eternidad.

Madison Montgomery

Madison en una escena de American Horror Story: Apocalypse. La joven bruja reaparece junto a sus demás compañeras del aquelarre para luchar contra Michael Langdon.

¿Es Madison Montgomery (Emma Roberts) un personaje tan profundo como para analizarla desde el psicoanálisis? La respuesta es un rotundo no. O, al menos, a simple vista. La joven bruja se integra en la Academia Miss Robichaux tras dejar su vida de estrella cinematográfica y permanece como un ser frío, soberbio y superficial durante toda la temporada de Coven. A pesar de esto, es uno de los personajes más populares entre los fans, precisamente por ese parecido a la generación millenial, que vemos en las continuas referencias a las típicas comedias americanas sobre hermandades universitarias o estudiantes de instituto.

Actriz desde bien pequeñita es la expresión que mejor define la vida de Madison. El hecho de que sus padres se vieran obligados a introducir a su hija en la industria cinematográfica por sus bajos ingresos marcó el crecimiento personal de la joven. La infancia truncada de la que nos enteramos cuando cuenta su historia se refleja después en su comportamiento pueril y caprichoso, que saca a relucir cuando se obsesiona por ser la suprema que sustituya a Fiona Goode (Jessica Lange), o en el episodio en el que decide seducir al hijo de Joan Ramsey (Patii LuPone).

La catarsis para Madison se produce tras ser asesinada y posteriormente resucitada por Misty Day (Lily Rabe), pero esa personalidad mezquina que le hace incluso ignorar las secuelas de una violación sigue permaneciendo en sí misma. Esa catarsis de la que hablamos está más bien dirigida a derrotar el carácter egocéntrico de la bruja, para que pueda colaborar con el aquelarre con intenciones más nobles.

Dandy Mott

Dandy llora como un niño pequeño ttras una regañina de su madre

Si el pasado es en casi todos estos personajes un punto de partida para psicoanalizar, el de Dandy Mott (Finn Wittrock) es totalmente el centro neurálgico de todos los males que han caído sobre él. Su historia es la que mejor representa la importancia de la etapa temprana en la consolidación del inconsciente.

Malcriado por su madre, Gloria (Frances Conroy), Dandy desarrolló una especie de síndrome de Peter Pan de la forma más rocambolesca posible. El haber permanecido en su casa rodeado de juguetes y no haber conocido casi nada del exterior le convirtió en un adulto-niño mimado que acostumbraba a seguir utilizando esos mismos juguetes en edad adulta y a vestir a menudo con tan solo un calzoncillo blanco a modo de pañal. Al conocer el circo de los horrores de Elsa Mars (Jessica Lange), le pareció altamente divertido entrar a formar parte de él y convertirse en un monstruo más de la compañía.

A diferencia de Tate Langdon, Dandy asesina por pura diversión. Al conocer a Twisty, siente un deseo irrefrenable de tomarle el relevo, y lo acaba consiguiendo. De hecho, una de las imágenes más famosas de la temporada es en la que se pone la careta que llevaba el payaso para ocultar su deformidad. En definitiva, este es un pasaje más que vale para demostrar el carácter aniñado de Dandy, así como su total falta de comprensión de las normas éticas necesarias para vivir en sociedad.

Publicado por soyunzorrococlo

Soy graduado en Periodismo y Humanidades y actualmente me encuentro opositando para profesor de Historia y Geografía. He creado Babyloniak como un punto de encuentro entre una de mis grandes aficiones (los videojuegos y el anime) y mi futura profesión. Espero poder crear un lugar en el que nos deshagamos de los prejuicios sobre lo friki y lo otaku para conocer hasta qué punto las Humanidades están más presentes en nuestras vidas de lo que creemos.

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